sábado, 10 de mayo de 2008

... ninguna como la tuya...

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Me gustaría volver a ser esa pequeña criatura, embarrada y maloliente, que chillaba a medianoche.

Y que ella nuevamente me amara.

Porque... aunque parezca sorprendente, existe una persona que te amará, aún cuando estés lleno de excremento, moco y orín.

Aún cuando, tambaleándote con pasitos torpes, te choques con la mesita más linda de la casa, la rompas y te caigas al suelo llorando.

Aún cuando la hagas abochornar frente a todo el colegio, porque no te quieres soltar de su pierna y tenga que llevarte de regreso a la casa, desolada, pero aún amándote.

Habrá alguien que te amará, aún cuando seas el peor alumno de matemáticas del mundo, aunque rompas todas la lunas con tu pelota, aunque le jales el pelo a todas las niñitas, aunque vomites el remedio.

El día en que te salgan miles de granitos y te sientas horrible. La noche en que por primera vez te rechacen. La tarde en que por primera vez sientas que tu cuerpo no es hermoso. El día en que envidies, odies, mientas y empieces a girar destruyéndolo todo. Ella te seguirá amando.

Aún cuando te llames Judas, Hitler, Pinochet o Vladimiro... te amará.

Por eso, si puedes, regálale algo, cumple con el rito y haz que la economía funcione.
Pero... haz algo más: Pasa un rato con ella.

Acompáñala al mercado y carga todas la bolsas.
Escúchala mientras plancha.
Deja que te cuente el último capítulo de la novela que está viendo y pon cara de que te interesa.
Invítale un cafe en tu restaurant preferido. O en el de ella.
Bésale las manos y abrázala fuerte.
Cuéntale un secreto.

No te olvides que en el fondo, sigues siendo, una frágil criatura embarrada y maloliente, llorando en medio de la noche.

Y que sólo ella, tu madre, te amará, a pesar de eso.


chaveztoro

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