lunes, 16 de junio de 2008

Viniste descalza

.

Hoy estuve trotando
en el pequeño rectángulo de mi habitación.

Sudando,
resoplando,
forzando cada músculo,
cada tendón,
cada nervio,
mientras la música me hacía invulnerable.

Hoy, deseé oir tu voz
contando los abdominales
y susurrándome
"uno más... uno más"...
y anhelé
tus dedos acariciándome la cabeza
cuando quedé tendido
con la respiración agitada
sobre el piso.

Y viniste,
descalza...
y me secaste el sudor
y me llevaste a la ducha sonriendo
y me frotaste el jabón, con la sabiduría de una madre,
mientras yo me adormecía
con la tibieza del agua
y te pedía perdón
por no ser tan bello como tú.

Y aún no sé
si aquello fue un sueño
o ya perdí la razón.

En ambos casos... deseo tanto que vuelvas.



chaveztoro

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