viernes, 23 de diciembre de 2011

Regalo insospechado

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Quiero hacerte un regalo esta navidad.

Debe ser algo que no requiera baterías.
Es que, no quiero que un día cualquiera
mi obsequio se quede inanimado y muerto
y se convierta en un pedazo inútil de pasado.

Tampoco debe ser algo que al usarlo se gaste.
Porque quisiera que en esas noches dífíciles,
que la vida ha de traerte inevitablemente,
mi regalo esté presente para consolarte y darte un poco de paz.

Qué difícil.

Es que... debe ser una joya valiosa.
Pero no de esas que se quedan guardadas en cajones oscuros
sino de esas otras que pueden llevarse a todas partes
y terminan siendo como tú y parte de ti.

Debe ser algo que, al usarlo, te nutra y te haga más fuerte.
Que se incorpore correctamente a la doble helice de tu ADN
y la haga más brillante.
Algo que todos envidien y deseen.
Y que, sin embargo, esté en la esencia de cada uno.

Algo que sea portátil, sin dejar de ser inmenso.

Me rindo.
No voy a poder comprar lo que deseo regalarte.
Pero ya lo encontré.

Está forrado con el tibio aliento de un genio,
que de niño tenía una cierta dificultad al hablar
(por lo que todos pensaban que nunca diría nada importante).

Es algo
con lo que podrás salir de todas las dificultades
y te ayudará a aspirar a todas las riquezas
(las materiales y las más importantes).

Es una frase de Albert Einstein:

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica:
tu voluntad".

Cultívala.


chaveztoro

viernes, 21 de octubre de 2011

Los años y la sabiduría

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Fue eso lo que me hizo coger la silla que me ofrecía y sentarme:
la certeza de que los años lo van haciendo a uno cada vez más sabio.

Se llamaba Juana María y tenía 90 años "recién cumpliditos".
La había encontrado mientras paseaba, comiendo un helado, por la calles ardientes de Lunahuaná.

Le hice algunas preguntas.
Su vida se resumía en un marido, muerto hace muchos años, que no le dejó hijos, y sus esporádicas ventas de un vino exótico del lugar.

"También tengo una hermana, cuatro años mayor que yo... pero es una grosera".
La hermana había tenido catorce hijos, "imagínese, usted", y vivía en la puerta de al lado.

Al rato apareció la hermana, golpeando el suelo con un bastón, vomitando frases agresivas,
"seguro ya estás pensando como matarme", entendí en medio de ellas.
Juana María empezó a contestarle con gruñidos.

Me fui triste de allí.

De pronto tuve la horrible sensación de que no iba a hacerme sabio con los años.
Que el paso del tiempo no nos hace mejores, sólo nos vuelve más viejos.
Que era cierto lo que me dijo aquella mujer cuando le pregunté si se aprende algo cuando se vive tanto, señora.

Se rascó distraídamente el codo arrugado y dijo:
- Nada hijo. Sólo a caminar con más cuidado.


chaveztoro

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un dios

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Sólo tenía cuatro dientes.
Era flaco, pero con esa delgadez uniforme
que sólo se consigue después de largos años de ejercitar la pobreza.

Vestía un polo de mangas cortas en pleno invierno
y llevaba una maleta de plástico que tenía
el aspecto de haber recorrido los cuatro puntos cardinales de la mala vida.
Sin embargo gritó con voz muy alta y tono enfático:
¡¡Dios me ama!!

Sus ojos, abiertísimos y firmes, recorrieron a la gente
hasta que se encontraron con los míos y gritó:
¡¡Y también te ama a tí!!

Se me hizo un nudo en la garganta.

Y no por mí, porque estoy seguro que mi Dios me ama, sino por él.
¿Qué cosa tan terrible debe haber hecho este hombre
para que su dios lo ame de esta forma?, pensé,
cuando pasó por mi lado ofreciendo sus caramelos.

chaveztoro

jueves, 1 de septiembre de 2011

Unidad mínima de control‏

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Seguro quieres conquistar el mundo.

Hacer que el pequeño universo que te rodea
se incline a tu paso y obedezca tu voz.
Que todas las cosas encuentren su orden y su camino
y que nada desastroso ocurra
mientras respiras tranquilo
bajo el agua tibia.

Es fácil.
Comienza por explorar este concepto:
Unidad mínima de control: Tú.

Si no puedes controlarte a ti mismo
¿cómo podrás controlar lo que te rodea?

Si no puedes sonreír cuando estas furioso
o no puedes ser severo cuando estás feliz,
si no puedes llegar a tiempo (a pesar de tooodos tus esfuerzos),
si no puedes dormirte una hora antes, para estar más atento,
si no puedes dejar de perseguir ese dulcecito (¡porqué no puedes!),
si no puedes comerte esa lechuga verde que sabes que te hará bien,
si no puedes mantener la calma cuando todos gritan,
si no puedes detectar lo importante en medio de lo urgente,
si no puedes mostrar respeto por los que piensan distinto que tú,
si no puedes mantenerte firme cuando todos dudan,
si no puedes aceptar que cometes errores,
si no puede corregirte,
lo siento...
no conquistarás el mundo.

Recuerda. Unidad mínima de control: Tú.
Es lo primero que tendrás que dominar
para hacer realmente tuyo el pequeño universo que te rodea.


chaveztoro

sábado, 6 de agosto de 2011

Perdí algo

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Algo se me quedó perdido
mientras hacia este viaje.

Se que es algo valioso. Tengo que recordarlo.

Podría ser un papel arrugado
en el que garabateé un teléfono
que no llegué a marcar nunca
o un email perfumado
que olvidé contestar una tarde de prisas.

¿Será esa lágrima que contuve porque los hombres no lloran?
¿O ese gesto de rabia que capturé en una bolsa?

Quizá fue ese abrazo
que guardé en un cajoncito para gastarlo otro día.

No. Ya recuerdo.

En alguna parte he dejado olvidada
una mochila llena de
besos.

Si de casualidad la encuentras, no vayas a meter esos besos
en algún closet oscuro.
No cometas mi error.

Úsalos, repártelos, dónalos.
Lánzalos desde un edificio muy alto. Para que caigan como pica pica.
Haz lo que quieras con ellos, pero no los guardes.

Si hay una cosa que he notado que falta en este mundo
es una cantidad más abundante de besos y abrazos.

Cambia eso.


chaveztoro

viernes, 29 de julio de 2011

Gobernar y producir riqueza


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La economía es muy simple: Se trata, siempre, de producir mayor riqueza.
La política es más complicada: Hay que hacer que llegue a todos.

Por supuesto, sólo se puede distribuir riqueza si ésta existe.
Por lo cual, producir riqueza es, siempre, el primer paso para la prosperidad de las mayorías.

El cuadrito de arriba expresa el crecimiento del Producto Bruto Interno* peruano de los últimos 20 años.
Verás que no siempre ha sido fácil producir riqueza.

Entre 1988 y 1992 (los años de las políticas económicas estatistas del joven Alan García y el terrorismo de Sendero Luminoso, por si lo olvidaron) el PBI peruano cayó incluso por debajo de -13 por ciento. Es decir, tooodos los peruanos nos hicimos más pobres.

Luego durante el primer gobierno de Fujimori el PBI se recuperó, llegando incluso al 13.8 % en 1994 (cifra que no hemos vuelto a alcanzar).

Sin embargo, entre 1998 y el 2000 el PBI nuevamente decrece. Dos cosas recordamos de esa época: Fujimori y Vladimiro Montesinos trabajaba intensamente en su reelección y aparecía en el horizonte la crisis asíatica.

Desde el 2002, por suerte, el PBI ha estado siempre en constante crecimiento. Salvo por el 2009, cuando nos cayó encima la última crisis financiera mundial.

Entonces, ¿de qué se trata gobernar bien?
Sencillamente, de producir la mayor riqueza posible y de tratar de que llegue a todos.

Así, si las líneas de este cuadrito siguen yendo para arriba en los próximos años, sabremos que todo va bien.

Ahora, si las lineas de este cuadrito se van para abajo, sabremos que por más colegios que se estén construyendo, por más hospitales que se inauguren, por más leche que se reparta, por más buenos que todos parezcan, lo único que estarán haciendo es regalar más, no producir más riqueza. Y eso siempre acaba en lo mismo: Más gente pobre. Y gente más pobre.

Creo que no debes confiar en las promesas de nadie.
Ni en las de los bienintencionados, ni en las de los enamorados, ni en las de los políticos...
ni siquiera en las mías.

Por suerte, todavía puedes confiar en un cuadrito cómo este. Que se puede comprobar, que se puede comparar, que se puede discutir.

chaveztoro


Pdta: Ah, les dejo los cuadritos de PBI de Estados Unidos y Venezuela. Se van a sorprender un poco:
http://www.indexmundi.com/g/g.aspx?v=66&c=us&l=es
http://www.indexmundi.com/g/g.aspx?v=66&c=ve&l=es

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* El producto interno bruto, producto interior bruto (PIB) o producto bruto interno (PBI) es la principal macromagnitud existente que mide el valor monetario de la producción de bienes y servicios finales de un país durante un período de tiempo (normalmente un año).
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/PBI

miércoles, 13 de julio de 2011

Verdades eternas?

Una pequeña canción
sobre esas verdades eternas en las que te recomiendo no creer.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un hombre que cazaba osos


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Una vez me llevaron a cazar un oso.

Tenía cinco o seis años de edad y esa mañana mi padre, con mirada penetrante, nos dijo a mi y a mis hermanos algo como:
"Con esta escopeta vamos a matar a ese oso".

Entonces, no sé por qué, un oso me pareció la encarnación de todo lo malo y todo lo terrible. Y observé a mi padre, y su escopeta, pensando con admiración:
"Este hombre va a matar un oso".

Recuerdo que en ese tiempo vivía en un tranquilo lugar rodeado por el desierto.
Entre mi casa y la playa, había tres kilómetros de cerros y pequeñas llanuras que a mi me parecían desoladas y misteriosas.

Salimos a recorrerlas.
Mi padre venía detrás, dándonos instrucciones:
"Atención. ¡Cuidado con el oso, ah! Hay que observar bien el camino para ver sus rastros y vigilar a nuestro alrededor".

Nosotros, muy atentos, íbamos escudriñando el suelo cuando, de pronto, descubrimos unas huellas como de perro, pero grandes.
"¡El oso!", dijo mi padre.

Nos hizo tirar al suelo y avanzar arrastrándonos hasta la entrada de una cueva.
"Hay que estar atentos. A ver tú, mira por este lado de la cueva y tú por el otro. Si ven algo avisan inmediatamente".

Nos pasamos el resto de la mañana tratando de encontrar y cazar al oso. Sin éxito. Sin embargo, igual regresamos a casa felices con un tesoro de piedras de colores y estrellas de mar, que él nos ayudo a juntar.

Mi padre ha muerto hace dos días. Y aunque las lágrimas me vienen a los ojos mientras escribo esto, quiero combatir esta tristeza recordando días cómo ese, en que me llevó a cazar un oso.

Aún no sé, exactamente, qué quiso que yo aprendiera aquella vez (ahora sé que no hay osos en ese lugar) .  Pero quiero creer que en realidad era una forma de entrenamiento.

Que lo que trataba de enseñarme es que hay que andar muy atento cuando uno sale a recorrer los desolados y misteriosos caminos de la vida.
Que, aunque uno no logre verlo, siempre hay por allí un oso malvado, esperando su oportunidad.
Que es importante observar los rastros... las señales... para que el mal no lo agarre a uno desprevenido.

Y que, de cuando en cuando, a pesar de todo el temor que eso pueda producirte, uno tiene que armarse de valor y salir a perseguir a su oso.
Acorralarlo y lograr que se meta en lo más profundo de su cueva y no salga de allí.

Gracias por la lección papá. Espero que estés bien. Y te prometo que seguiré cazando al oso.

chaveztoro

miércoles, 20 de abril de 2011

Los que se rinden


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Hay los que se rinden.
Los que miran el buen camino
y dicen: "Huuum... difícil"
y se regresan.

Los que se abalanzan plácidos
por los senderos floreados y suaves
que los retornan siempre
al mismo sitio.

Los quejosos.
Los que idolatran la excusa.
Los coleccionistas de justificaciones convincentes.
Los genios de la disculpa.

Y son tantos.

Pero, por suerte, de vez en cuando
la vida te da la buena fortuna
de cruzarte con alguien
diferente.

Porque sí, hay los que no se rinden.
Los que cuando ven venir la peor tormenta
no se asustan sino que se preparan.
Los que se afanan reforzando
puertas y ventanas,
respiran profundo
y se atrincheran feroces.

Son los que cuando miran el buen camino
se relamen de gusto.
Los que agarran su brújula y sus mapas,
se ponen sus zapatos más resistentes,
se ajustan la mochila a la espalda
y se lanzan.

Los esperanzados.
Los que siempre encuentan la forma.
Los que atesoran historias de cómo sí se pudo.
Los magos de la solución.

Y a pesar de ser tan pocos... ellos son los que hacen andar el mundo.
Y con ellos estoy agradecido.

chaveztoro

domingo, 13 de febrero de 2011

Destino ingobernable

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Podría ocurrir que todos tuviéramos un destino.

Y que el mio fuera observar, lleno de pena,
cómo se cumple el tuyo sin poder remediarlo.

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