miércoles, 3 de mayo de 2017

El ingrediente secreto

Parece que crees que tu problema es que no tienes nada.

Mírame. Quiero que extiendas tus manos vacías y digas en voz alta: Esto no es mi limitación. ¡Esto es mi fortaleza!

Que notes que ahora posees, en abundancia, un bien que no se puede comprar y que es tan raro que podría ser el más preciado de todos: Tiempo libre.

Que aceptes que armado sólo con tiempo libre, dos manos vacías y una buena idea el hombre ha creado el mundo en que te comunicas y sueñas.

¿Sabes por qué podrías tener todo lo que deseas?
Porque, como no tienes nada, no tendrás miedo, porque no tienes nada que perder.

Poseer es una carga pesada que te inmoviliza y te mantiene anclado al suelo.

Quiero que mires tus manos vacías, le saques punta a tu mejor idea, sacudas el polvo a tus alas y te lances.

Elévate. ¡Vuela!

(Ah, si no logras despegar, es porque aún te falta un ingrediente: Dos cucharadas pequeñas de desesperación. La desesperación es más potente que el combustible de los cohetes, con eso sí tendrás potencia para llegar hasta las estrellas).


chaveztoro

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