viernes, 23 de diciembre de 2011

Regalo insospechado

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Quiero hacerte un regalo esta navidad.

Debe ser algo que no requiera baterías.
Es que, no quiero que un día cualquiera
mi obsequio se quede inanimado y muerto
y se convierta en un pedazo inútil de pasado.

Tampoco debe ser algo que al usarlo se gaste.
Porque quisiera que en esas noches dífíciles,
que la vida ha de traerte inevitablemente,
mi regalo esté presente para consolarte y darte un poco de paz.

Qué difícil.

Es que... debe ser una joya valiosa.
Pero no de esas que se quedan guardadas en cajones oscuros
sino de esas otras que pueden llevarse a todas partes
y terminan siendo como tú y parte de ti.

Debe ser algo que, al usarlo, te nutra y te haga más fuerte.
Que se incorpore correctamente a la doble helice de tu ADN
y la haga más brillante.
Algo que todos envidien y deseen.
Y que, sin embargo, esté en la esencia de cada uno.

Algo que sea portátil, sin dejar de ser inmenso.

Me rindo.
No voy a poder comprar lo que deseo regalarte.
Pero ya lo encontré.

Está forrado con el tibio aliento de un genio,
que de niño tenía una cierta dificultad al hablar
(por lo que todos pensaban que nunca diría nada importante).

Es algo
con lo que podrás salir de todas las dificultades
y te ayudará a aspirar a todas las riquezas
(las materiales y las más importantes).

Es una frase de Albert Einstein:

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica:
tu voluntad".

Cultívala.


chaveztoro

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