viernes, 26 de febrero de 2010

Siempre que termina todo

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Siempre que termina todo,
me pregunto si habrá valido la pena el esfuerzo.

Si servirán de algo
todas estas horas robadas a las bancas de los parques,
a las caminatas silenciosas,
a esas conversaciones esperanzadoras sobre Leónidas y sus espartanos.

Pensé que al llegar a esta edad ya poseería las cosas más valiosas.
Que apenas me sería posible caminar de tan feliz y realizado.
Que podría introducir mi mano en la bolsa profunda de mis desconsuelos
y extraer de allí: una convicción indestructible, un amor impoluto... una fe por la cual morir.

No ha ocurrido.

Descubrí que sólo si se ignora mucho, se puede creer ciegamente.
Que incluso los sentimientos más elevados, están salpicados de deseos humanos.
Y que sería incapaz de lanzarme a los leones
para que prevalezca un mandamiento cualquiera.

Por eso, siempre que termina todo
me pregunto si habré elegido el camino correcto.

Si servirán de algo
todos estos pasos y todos estos días de concentración
que ahora parecen disolverse en el aire.

Y siempre tengo la misma oscura sensación
de que no lo logré,
de que no pude subir todo lo alto que debía,
y no alcancé a descender hasta lo más tenebroso.

Y llego al final agotado, con fuerzas apenas para moverme
con un sola pregunta en mi mente:
¿Habrá valido la pena el esfuerzo?

chaveztoro

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