sábado, 31 de diciembre de 2016

Quizás estés en la lista de aquellos a quienes no desearé feliz año nuevo


1.- Si eres de los que siguen trabajando cuando todos se van a descansar.


2.- O si eres de los que no pueden irse a descansar a menos que tu tarea esté concluida. Y perfecta.

3.- O si eres de los que hacen bien las cosas, no porque te pagan, sino porque siempre quieres hacer las cosas lo mejor posible.

4.- O si eres de los que se acongojan cuando notan que van a llegar tarde.

5.- O si eres de los que han descubierto que un malestar (una gripe o un dolor de estómago) sólo detiene a los que ya estaban detenidos. No a ti.

6.- O si eres de los que despiertan en medio de la noche con una idea y ya no puedes dormir. Y a veces te levantas.

7.- O si eres de los que cuando tiene un sueño, sale a realizarlo, aunque haga mucho frío o mucho calor o te duelan los pies.

8.- O si eres de los que cuando escucha que la solución perfecta no es posible, te vas (calladito) a intentarla.

9.- O si eres de los que 
cuando se caen, gimen un poco, pero luego se levantan e intentan otra vez. 
Y vuelven a caerse, gimen un poco, y nuevamente se levantan e intentan otra vez. 
Y hacen eso una vez más y otra y otra y otra más:
Hasta que ya no se caen.

10.- O si eres de los que aún se maravillan, aún sonríen y aún agradecen. 

Entonces, estás en la lista de aquellos a quienes no desearé feliz año nuevo.

Porque el tuyo será un año feliz, 
inevitablemente y por una sola razón: 
Te lo mereces.


chaveztoro

jueves, 8 de diciembre de 2016

Sobre democracia y microbios

La leche, igual que la democracia, es buena.

Pero ambas contienen elementos que podrían ser dañinos para la salud.

La leche contiene galactosa. Un inofensivo monosacárido azucarado. 

El problema es que al crecer, perdemos la capacidad de procesar la galactosa y que su consumo, en dosis excesivas, envejece las células.

La democracia tiene un microorganismo llamado el parlamentario. Un inofensivo y locuaz microbio. «Micro» del griego (diminuto, pequeño) y «bio» del griego (vida):  Seres vivos diminutos en relación a la totalidad del cuerpo que habitan.

El problema es que cuando muchos de estos microbios se juntan: Mutan y pasan a denominarse: Mayoría parlamentaria.

Esta mutación tiende a adoptar el comportamiento  típico de un virus. 

Primero, intenta desactivar las células que protegen, sanan y mejoran el organismo huésped, para luego hacer copias de sí mismo que ocupen el lugar de la celulas eliminadas.

Después invade los órganos sensoriales. 
La vista y el oído son saturados con agentes químicos psicotrópicos, destinados a persuadir al organismo huésped que la actividad destructiva del virus es para su bienestar.

En su momento de mayor crecimiento, el virus desactiva el olfato.
Intenta de esta manera que el organismo huésped no perciba el aroma a descomposición que produce su accionar.  

El objetivo final de este virus, como ya se ha documentado en anteriores infecciones (1995-2000), es tomar el control de los órganos principales y apropiarse de todos los recursos disponibles del organismo huésped (para, en  algunos casos, trasladarlos a cuentas en Suiza).

Tratamiento y posología

Como con cualquier otro agente infeccioso, primero se debe dejar que el propio organismo huésped active sus mecanismos de defensa (básicamente, protestas de grupos civiles organizados y reacción ciudadana en redes sociales). Normalmente esto es suficiente para mantener controlada la infección.

En el caso de que la fiebre y las convulsiones persistan, se recomienda dosis regulares de investigación periodística, aplicar altas dosis de esteroides a microbios parlamentarios no infectados y, finalmente, realizar masivas y recurrentes movilizaciones de células sanas.

El huésped ha demostrado capacidad para evacuar la infección por sí mismo, vía tracto gastrointestinal. 
Aunque con un leve sangrado.


chaveztoro

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