domingo, 10 de agosto de 2008

Los cumpleaños no son para los cobardes


Los cumpleaños no son para los cobardes.

Quizá por eso, cuando su disparo nos alcanza
uno corre a esconderse detrás de los regalos y el estruendo ensordecedor de la música.

Acabo de cumplir años...

Y recién a esta edad descubró que uno no envejece de manera homogénea.

Algunos segmentos se descomponen con mayor velocidad.
Ciertos pensamientos hermosos pierden su lozanía más pronto.

Algunas partes suaves de nuestra risa se vuelven más ásperas con el tiempo.
Algunas convicciones se transforman en ruinas hermosas y fotografiables
a las que concurrimos para recordar quienes fuimos.

Pero sigo amando los dibujos animados,
las piedras brillantes y suaves,
las sonrisas entusiastas,
las bromas reveladoras, que te matan de risa y te duelen un poquito,
los inciensos,
la música que logra tocar la piel cada vez más arrugada de mi corazón,
los cabellos perfumados,
la piel suave,
los ojos que lanzan escarcha y picapica

y sobre todo...aún sigo amando ese fugaz momento
en que siento que una mujer
podría ser mi madre, mi amiga, mi amante
y que podría pasar con ella tooodo un domingo de ocio
viendo películas pasadas y haciendo el amor.

Los cumpleaños no son para los cobardes...

Ha de ser porque nos recuerdan que no somos eternos.

Así que, he decido celebrar que aún estoy aquí.
Y reirme todo lo que pueda,
comerme la comida más rica,
dar los besos más apasionados,
experimentar los amores más platónicos,
gozar de las pasiones más simples,
lavarme las manos con el jabón más perfumado que encuentre
y finalmente, mientras me sea posible,
aspirar el aroma de tus dedos
y ser feliz.



chaveztoro

2 comentarios:

  1. gracias por este texto, Carlos! me hace sentir que también estoy viva y vibrando...Un abrazo! Claudia

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