domingo, 28 de noviembre de 2010

Espiritualidad

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:
La religión acuchilló la fe.

Atrapó nuestro maravilloso deseo de eternidad,
nuestra fascinación por lo desconocido y lo mágico
y transformó todo
en la desoladora imagen de un hombre asesinado
sobre dos maderos,
en un inmenso salón de vientos fríos.

Pero podemos rescatar nuestra mitología.

Podemos inventar un nuevo Olimpo
de dioses sarcásticos, tiernos y de dedos ligeros.
Un, remodelado, paraíso de diosas generosas,
sabias y de traseros carnosos.

No permitamos que crucifiquen nuestra cristalina espiritualidad.
Arranquémosle a la tierra piedras hermosas y suaves
y dejémoslas obrar milagros.

Hagamos del ocaso la hora de la eucaristía
y repartamos hostias que en realidad sean
panes tostados a punto perfecto
con mantequilla.

Traigamos abajo la tiranía de los hombres cadavéricos y célibes
y de sus colegas rechonchos y ladinos.
Y coloquemos en su lugar
a amantes afiebrados y locos
y a solitarios que deliran totalmente desnudos
frentes a sus computadoras.

¡Basta de teología de espanto y lágrimas!
Es hora de fundar la Iglesia de Los Muñecos de Peluche
y de las caricia en la nuca.

Y que así sea.
Por los siglos de los siglos
de los siglos del hoy.

chaveztoro

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