viernes, 24 de julio de 2009

Días malos


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Hay días malos.
Días en que lo mejor sería ser invisible.

Inodoro, incoloro, insípido.

Son esos días en que hasta el despertador se nos queda dormido.

En los que al asomarnos, tiritando,
por la ventana soñolienta,
sólo la garúa helada
sale a saludarnos.

Hay de esos días en que el más mínimo error
puede desencadenar una tormenta de maldiciones.

En que una distracción inocente
al voltear por una calle
puede atraparnos en un embotellamiento
de palabras espinosas y miradas filudas.

En que todos los semáforos están en rojo.
En que todas las combis pasan llenas.

En que aún el televisor,
que suele ser un instrumento salvador de entretenimiento fácil,
nos arroja en medio de una curva
llena de diablos.
En la que es difícil saber quienes son más salvajes:
Si los que están equivocados o los que tienen razón.


Hay días que son como un martillo contra un dedo.

En que por una puerta, callada y entreabierta,
se cuela susurrando nuestro peor temor.

En que las cosas que más amamos
se vuelven contra nosotros y nos traicionan.

En que las manos en que confiamos dulcemente
son usadas para quitarnos la fe y la respiración.

Hay días malos.

Son esos días en que alguien enamorado
cree que hackear un email es un acto de amor.

En que no fallan,
los que sabíamos que fallarían
sino los que juraron no fallar.

Días en los que mejor sería ser invisible.
Inodoro, incoloro, insípido.

Para esos días
es que te necesito.
Para esos días.

chaveztoro

2 comentarios:

  1. No sè si te servirà de algo pero... si tuvieras otro dìa malo llamame y quizas puedas recordar que estoy aqui

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